Lo Absurdo de la Sociedad en que Vivimos

La destrucción del planeta tierra a manos de nuestro egoísmo y egolatría desmedida ya es un hecho. La degradación del ecosistema, la creación de ciudades, con sus enormes bloques de hormigón y asfalto, con su hipócrita lucha contra la contaminación nunca va a funcionar.

El ser humano, creyendo haberlo conquistado todo ha conseguido atarse las cadenas de su propia destrucción.

Hemos esclavizado y torturado a millones de animales, creando campos de concentración para saciar el apetito desmedido del primer mundo que, insaciable en su gula, consume el 80% de los recursos del planeta, mientras que el 80% del resto del planeta sobrevive con el miserable 20% restante. El uso de animales para nuestra egomanía, utilizándolos para divertirnos, para crear moda a partir del uso de unas pieles que no necesitamos, o para compensar nuestra falta de autoestima comprando mascotas que abandonamos cuando nos cansamos ha superado todos los esquemas que un ser humano con un mínimo de ética puede considerar tolerables.

Hemos criado guerras horribles, en donde millones de personas, incluidos niños han muerto de las maneras más angustiosas sólo para saciar el hambre de dinero de aquellos que observaban sus propias masacres a través de sus secretarios y ministros. Un mundo oscuro creado por intereses políticos, religiosos y económicos en donde los millones de seres que morían solo eran parte de los daños que aparecían en sus números mientras valoraban si les compensaba o no económicamente.

Los gobiernos, con ayuda de las religiones, todas marionetas de los lobbys más poderosos han creado leyes disparatadas e inútiles para que nadie pueda ser dueño de su tiempo, imponiendo jornadas laborales absurdas, para disponer así, de ciudadanos preocupados por cómo sobrevivir con sueldos irrisorios y no permiten que éstos tengan tiempo libre para exigir el derecho a una vida digna, lejos de cadenas explotadoras. Estos mismos gobiernos, disponen todo para que nadie pueda vivir alejado de sus garras. Nadie, más que ellos, es dueño del suelo que pisamos y nadie puede construirse un hogar sin pagar el obligado tributo al mayor ladrón que existe, que es el estado. Nadie puede autoabastecerse de energía limpia, ni sembrar sus propios cultivos si no es con el beneplácito de ese inmenso ladrón, previo pago.

Las calles, decoradas con un perturbador y grisáceo asfalto, nos ofrecen una vida artificial, alejada de cualquier resquicio de un mundo natural, plagada de objetos de consumo que no valen para nada y que no nos traen más que una felicidad postiza y efímera, alentada por el mundo de la imagen que cada vez nos condiciona más. Todo está en ese mundo de colorines pixelados: tus medidas corporales ideales, el color del que vestirás tu ropa la próxima primavera, la manera en que debes comportarte y exhibir tu cuerpo ante los demás. Impresa en cada imagen que ves en tv o en cada post que visualizas en tu red social preferida está la siguiente cadena que te atará asegurará que no te muevas en sentido contrario a la corriente, a sus normas. Si eres de esas pocas personas que se atreve a limar siquiera un pequeño trozo de esa cadena, serás vilipendiado y un objeto inmediato de burla para la inmensa mayoría, una masa, educada y perfectamente instruida por el gigantesco sistema para señalar todo aquello que se sale un milímetro de la norma impuesta, primero para reírse y hacer burla y luego para condenar al ostracismo al que se atreva lo más mínimo a cuestionar las normas impuestas.

Todo lo absurdo de esta sociedad, de este inmenso mundo tiene que parar o significará nuestro fin. El sistema no va a cambiar desde la política. Esto es simplemente un engaño más, en el que hacen creer al ciudadano que el mero y simple acto de meter un papelito en una urna va a cambiar en algún aspecto sus vidas, creándoles la ilusión de que son ellos quienes deciden el rumbo de sus vidas y de la vida de la comunidad que les rodea. Señores. ESTO ES MENTIRA. No vas a cambiar el mundo con un papel. Vas a cambiar el mundo con tus actos, con tu dinero y tus inversiones porque es así como se sostienen los lobbies que manejan a nuestros gobiernos a su antojo. Si tu no gastas tu dinero en ellos, simplemente no podrán sobrevivir. Mientras menos dinero gastes, menos tiempo tendrás que emplear para ganarlo y más libre serás. La libertad se gana evitando comprar sus absurdeces consumistas que son tantas que a veces ni nos damos cuenta.

Recuerda, hemos destruido la tierra, nuestro hogar, dejándola en manos de los gobiernos y sus amos los lobbies que solo se preocupan de cuánto crecerán sus cuentas corrientes el próximo año. Es el momento de que recuperemos nuestra libertad y devolvamos el derecho a las personas de la calle.

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